viernes, 5 de octubre de 2012

Uncharted 2: Among thieves


Cuando, en 2006, se lanzó por primera vez la Playstation 3, pronto empezaron a salir juegos exclusivos de una gran calidad. El principal, que se convirtió en icono de PS3, fue Resistance: Fall of Man, pero pronto le siguió Motorstorm, un juego de carreras off-road que destacaba porque en él competían, a la vez, vehículos tan distintos como una moto, un buggy o un camión. Otras exclusivas fueron también Heavenly Sword (una especie de God of War) y, mucho más tarde, Infamous. Pero uno de los títulos más notables, exclusivos de PS3 y que lleva ya años siendo sinónimo de videojuego de calidad, trabajo concienzudo y gráficos espectaculares, es la saga Uncharted. Cuando salió, a finales de 2007, todo el mundo se dio cuenta de que era un juego distinto. Recordaba en cierto modo a muchas cosas ya vistas, del mismo modo que Dead Space toma prestados elementos del cine de terror: en Uncharted, el protagonista, el cazatesoros Nathan Drake, es una especie de Indiana Jones; el argumento y la espectacularidad de los acontecimientos son propios de una película de Hollywood; el sistema de coberturas es heredero de Gears of War, el plataformeo recuerda mucho a Assassin's Creed…



El Uncharted 2 lo compré de saldo, pero es que con la subida del IVA...

Hasta el momento, la inmensa mayoría de los juegos de acción optaban por una paleta de colores apagada, predominando el negro y el marrón. Uncharted: Drake’s fortune rompió totalmente con eso, ofreciéndonos una aventura que se desarrollaba en la selva, donde se mezclaban el verde brillante, el azul del mar y el cielo, los pájaros de colores chillones y, sobre todo, la luz. La luz cálida del sol sobre el rostro de los personajes. La jugabilidad también era increíble: los elementos principales son tres: exploración, combate y puzles, con predominancia del combate. Los tres elementos están muy bien implementados: unas plataformas que se derrumban o se resienten bajo el peso de Nathan, unos combates muy divertidos, repletos de posibilidades y multitud de animaciones distintas y unos puzles que requieren el uso de un diario de pistas. Si de algo pecaba el juego, era de que esos tres elementos estaban muy separados: ahora toca escalar, ahora toca pegarse, ahora tengo un descanso porque hay un puzle. 

Nathan sacudiéndole a un pirata

Antes he dicho que las coberturas son herederas de Gears of War, y lo digo porque GOW es el primer juego (que yo haya visto) en el que nuestro personaje se adapta automáticamente a la forma de la cobertura (si es una columna, se coloca detrás, apoyando la espalda y con la pistola levantada; si es un muro bajo o una fila de sacos, se pondrá en cuclillas y podremos desplazarnos a lo largo sin levantar la cabeza) y permite también disparar a ciegas, asomando el arma por encima de la cobertura. Esto, que hoy en día es tan evidente, antes no lo era tanto: era el jugador quien tenía que agacharse o colocarse detrás de la cobertura, con la esperanza de que no estuviéramos dejando nada al descubierto. Además, las animaciones de Uncharted eran increíblemente detalladas y naturales: si tocábamos una pared de roca al desplazarnos a un lado, Nathan apoyaba la mano; si nos metíamos hasta las rodillas en el agua, el pantalón de Nathan se empapaba hasta las rodillas; si rodábamos, nos mojábamos enteros. Las plataformas, el entorno dejaban de ser meros polígonos, dejaban de ser un simple cuadro donde nos pegábamos tiros con un montón de gente: afectaban al personaje y este reaccionaba en consecuencia. Fue un gran cambio. Y, lo mejor de todo, sólo utilizaba un 30% del potencial de Playstation 3.

Pero, mujer, ¿cómo que en el suelo te da cosa?




De modo que, cuando salió Uncharted 2: Among thieves, en 2009, todos sabíamos que iba a ser un gran juego. Si en Drake’s fortune nos contaban la búsqueda de El Dorado, con piratas, mercenarios, traiciones y algún toque sobrenatural, esta vez Nathan sigue las huellas de Marco Polo, en busca de la piedra Cintamani, en la ciudad perdida de Shambala (Shangri-la), en el Tibet. Aquí también se va a liar parda: cazatesoros rivales, mercenarios rusos, tanques y helicópteros, trenes descarrilando, edificios derrumbándose, traiciones por todos lados y su buen toque sobrenatural. En cuanto a los escenarios, pasaremos de la jungla a la nieve (dejamos el desierto para la tercera parte, Drake’s Deception), aldeas y monasterios tibetanos, una ciudad en guerra civil y muchas, muchas ruinas antiquísimas. Es una delicia visual el detalle de todos los elementos del juego, de todas las texturas, los edificios, la física del agua, los objetos desparramados por el suelo. Pero voy a ir por orden, que me embalo:

Y si te embalas, al final pasa esto

Uncharted 2 es un ejemplo de cómo se hace un buen videojuego, en el que todos sus elementos derrochan calidad: el argumento, la jugabilidad, los gráficos, el sonido, el modo online… No quiero destripar el argumento, así que hablemos de la jugabilidad y cómo se han solucionado por completo los problemas que tenía en Uncharted: Drake’s fortune.

Si en el primer juego era muy evidente que las plataformas y el combate eran cosas distintas, aquí eso ya no ocurre: los combates ya no se desarrollan en el mismo nivel, con todos los personajes en un mismo “campo de batalla” salpicado de elementos de cobertura aprovechables. En vez de eso, ahora los enemigos pueden estar encima de edificios, en puentes, en la calle… en distintos niveles, y, en medio de un tiroteo, si ves que te está machacando un enemigo que está en una posición alta, puedes pegarte una carrera hacia un edificio y escalarlo para acabar con él. Se fusionan los elementos de combate y plataformas, dando una continuidad muy satisfactoria. Esta continuidad se ve potenciada por el hecho de que las cinemáticas empleen el mismo motor del juego: los personajes que vemos en las “películas” son exactamente los mismos que controlamos nosotros.

La escena del tren, increíble

Las escenas más espectaculares (el derrumbamiento de un edificio, la explosión de un vagón de tren, saltos entre coches en movimiento…), en las que normalmente se nos arrebata el control del personaje, aquí las controlamos nosotros. Mientras el edificio se cae y el suelo se inclina, seguimos moviéndonos y disparando a los enemigos que se tambalean; en la explosión del vagón, tenemos que salir como sea y saltar al siguiente vagón; en los saltos entre coches controlamos totalmente al personaje, no es un salto automático y podemos caernos fácilmente… El sigilo también ha mejorado: en el primer Uncharted sólo había cinco o seis momentos en los que podíamos matar a un enemigo de forma sigilosa, y el resto no tardaban mucho en darse cuenta y echársete encima. Aquí, por el contrario, es posible (aunque difícil) acabar con todos los enemigos de una zona de forma sigilosa, evitando así que entren refuerzos (una buena recompensa para el esfuerzo extra). Son elementos en los que tal vez no reparas mucho al principio, pero que llevan la experiencia del juego a otro nivel.

Por si fuera poco (y creedme, no es poco), Uncharted 2 incorpora un modo de juego online que… ¡es divertidísimo! Han conseguido mantener todos los elementos del modo para 1 jugador: todos los movimientos, la escalada de plataformas, los disparos desde cornisas, el cuerpo a cuerpo, las muertes con sigilo, incluso un modo cine en el que podemos ver nuestras partidas, reírnos con ellas y además ver qué hemos hecho mal y qué hemos hecho bien (o seguir al mejor jugador de la partida y aprender de él). Hay una serie de mapas inspirados en el modo para un jugador (cueva de hielo, ciudad perdida…) perfectamente diseñados para animarnos a utilizar todas las herramientas de las que disponemos: no hay un simple explanada para acercarte al enemigo y disparar hasta morir; tenemos túneles que atraviesan el mapa de un lado a otro, puntos altos a los que se accede escalando, multitud de coberturas, armas especiales desperdigadas por el mapa. En un par de partidas, conseguí hacer un buen número de bajas y sentirme bastante bueno, algo que nunca he conseguido con Call of Duty. Además, los modos de juego son muy diversos (aunque a fecha de hoy los servidores estén un poco vacíos): búsqueda de  tesoros, mapas cooperativos para 3 jugadores, eliminación (sin respawn), banderas, control de puntos…

Estos árboles de Navidad con patas son los actores de motion capture que dan vida a los personajes de Uncharted


En cuanto al doblaje del juego (lo he jugado en inglés para ahorrarme disgustos, pero he estado probando también el castellano para ser más concienzudo), destaca sobre todo el uso de actores de doblaje de televisión y cine, algo que nos dice que se lo han tomado más en serio que el doblaje de la mayoría de los juegos, que recurren a los actores típicos de videojuegos (que, francamente, se empiezan a hacer repetitivos). Aún así, seguimos encontrando fallos de traducción, y algunos chistes que se pierden. Siendo Drake un protagonista que destaca por su forma de hablar y sus mordaces comentarios a todo lo que ocurre, debería haberse puesto más empeño en un doblaje más preciso. Hay frases enteras que pierden su sentido, y si bien lo referente al argumento está bien traducido (tenemos que coger ese tren, hay que detener a Lazarevic...), en lo referente a comentarios sueltos de los personajes, no se ha obtenido un buen resultado. Como siempre digo, eso no suele ser problema de los traductores, sino de la producción del juego, que opta por enviarles frases sueltas sin contexto. Por supuesto, no conozco de primera mano cómo ha sido el proceso de traducción del juego, pero eso es lo que suele pasar. Por suerte, el juego ofrece la posibilidad de cambiar el idioma de las voces, los textos y los subtítulos, por separado, como si fuera una película.

Así que si dudáis en compraros Uncharted 2, ya podéis dejar vuestras dudas a un lado: es un grandísimo juego, una obra maestra visual, muy divertido de jugar, con una gran rejugabilidad gracias al modo online y, en general, una muestra de los buenos resultados que se obtienen cuando a un juego se le pone empeño y cariño (y dinero, claro). Bravo por los muchachos de Naughty Dog. ¡Pero jugadlo en inglés con subtítulos en español, por lo menos!

Saludos.

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